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Acepta tu cuerpo: Trabaja en el amor a tí misma

La Belleza que atrae, rara vez coincide con la belleza que enamora: José Ortega Gasset.

Todas queremos vernos bien, esto es muy normal, por supuesto que queremos vernos muy bellas. Desde pequeñas lo hemos escuchado de mamá, de tías y abuelas, crecemos hablando de ello: El cuerpo. Las dietas entre amigas son conversaciones de horas. La sociedad está obsesionada con el cuerpo físico perfecto. Simplemente basta con mirar la tv, el internet, medios de comunicación y darnos cuenta de esta obsesión que se ha vuelto nuestra.

Ser bella es bueno, pero ¿te digo un secreto? Sentirte bella es aún mejor, y esto realmente no tiene nada que ver con la forma de tu cuerpo, con tu apariencia física. Es una sensación profundamente enraizada en nosotras, que desgraciadamente no nos enseñan a cultivar.

Por supuesto que has escuchado “La belleza interior”. De hecho, en esta era New Age se ha vuelto un cliché, pero realmente no le hacemos mucho caso, porque ni siquiera nos han enseñado como sentirla.

A mis 58 años, habiendo sido una adolescente y una mujer que siempre vivió a dieta, siempre comparándome con otras mujeres y nunca sintiéndome suficientemente bella, delgada, femenina, etc, hoy puedo compartirte que cuando empecé a trabajar en la aceptación y amor hacia mí misma, fue cuando finalmente pude relajarme y disfrutar lo mucho que si soy y que tengo.

Nunca seré una modelo, nunca seré un ícono de la elegancia de la belleza femenina, pero ya no me importa, hoy me veo al espejo y aún con lonjitas e irregularidades, me gusto y me siento bien y agradecida con el físico que tengo. Disfruto hacer ejercicio y cuidarme, pero también disfruto comer algo rico y pecaminoso de vez en cuando.

Hoy no hago dietas, nunca más, hoy cuido mi alimentación, camino, bailo, nado, hago cosas que mi cuerpo ama hacer y cultivo con mucha paciencia mi relación conmigo, con mi cuerpo. Y quiero compartirte algunos tips que me han ayudado a través de los años, porque esto no es algo que pase de la noche a la mañana, toma tiempo pero vale toda la pena del mundo poner tu tiempo y energía en ello porque al final es algo que haces para ti.

¿Y quién es más importante que tú misma? Acepta tu cuerpo.

Consejos que te ayudarán a amar y aceptar tu cuerpo.

Trabaja profundamente en aceptarte tal como eres. Muchas veces el problema radica en una autoestima baja. Si este es tu caso, y es el de la mayoría de nosotras, busca ayuda: Talleres, terapia, grupos de apoyo, pero haz de esto tu prioridad. Si no te amas, te aceptas, todo lo demás es irrelevante e inútil.

Evita las comparaciones. Un estudio de 2010 de la Universidad de Louisville, encontró que las percepciones de las mujeres sobre sus cuerpos fueron influenciadas negativamente cuando compararon su apariencia con la de las demás. Si algo realmente no te agrada de ti, intenta cambiarlo con fórmulas saludables.

Deja de obsesionarte con dietas que prometen irrealidades. Enfócate en escuchar tu cuerpo, cuántas veces no nos atascamos de pan o chocolate porque estamos cansadas o tristes. Experimenta dejando el azúcar (dulces, postres, refrescos incluso los “light”) y las harinas (panes, galletas, pastas) que son alimentos que no te nutren, que causan mucha compulsión y que se ha comprobado que provocan muchos cambios en nuestro estado de ánimo. Inténtalo por 28 días y verás como algo cambia en ti.

Cambia tu enfoque al hacer ejercicio. No lo veas como algo que “tienes” que hacer. Prueba diferentes formas de ejercicio y encuentra la que realmente disfrutes. Incluso experimenta con algunas actividades nuevas para ti, como yoga o quizá aprender a bailar árabe, la “danza del vientre” además de ejercitar y fortalecer tu cuerpo, es una forma de re-conectarte con tu pelvis, tus piernas, tu arraigo y con una profunda sensualidad y fuerza femenina. Deja a un lado la rigidez y enfócate en el placer de mover el cuerpo.

Medita. la meditación no solo ayuda a quitar la angustia, sino que nos enseña a des-identificarnos de todos esos patrones mentales que nos mantienen atrapadas, sobre todo de las voces de nuestro “juez interior” que nos ataca y tortura constantemente. Si la meditación tradicional no te late, intenta con las meditaciones activas de Osho, son un excelente punto de inicio. Aquí te dejo un link para que leas y conozcas más de ellas.

Aprende a distinguir tu voz interior de tu juez interior. La primera es tu sabiduría, la segunda es la voz de todos estos adultos que te juzgaron, criticaron, compararon y limitaron. La primera nos ayuda a crecer, la segunda, nos limita.

No critiques tu cuerpo ni el de otras mujeres. Si vas a la playa y ves una mujer gordita en bikini, en vez de comértela viva, aprende de ella, que te inspire a romper tus limitaciones y sentirte libre de usar lo que a ti te guste.

La auto-aceptación es la fuerza más poderosa para la transformación. Empieza y termina con ella.

Kamala

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