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¿Amor o Codependencia? Conoce Realmente la Diferencia

¿Amor o Codependencia? Conoce Realmente la Diferencia

Durante mucho tiempo escuché la palabra codependencia sin entender realmente qué significaba. Pensaba que sólo se aplicaba para las esposas de los alcohólicos. Me las imaginaba cuidando al marido borracho, limpiando sus vómitos, ayudándolo a llegar a su recámara cuando no podían ni caminar y, a la mañana siguiente, llamando al jefe del marido con alguna excusa porque el señor no podía ni levantarse. Como yo no hacía esas cosas, pues me convencí a mí misma de que seguramente no era codependiente.

También creía que ser codependiente era característica únicamente de la mujer, hasta que vi la película Cuando un hombre ama a una mujer. Me sorprendí ante el hecho de que también los hombres pudiesen serlo. Claro, es una película estadounidense y me parecía que, salvo excepciones, en nuestra cultura latina siempre es más común que sea la mujer la codependiente y el hombre el adicto a alguna sustancia.

Película "Cuando un hombre ama a una mujer"

Entonces no sabía que las adicciones son la forma del adicto de huir de sus propias dependencias emocionales. Sencillamente, podríamos decir que debajo de todo adicción, hay profundas dependencias basadas en nuestros miedos de infancia.

En nuestro cultura de forma especial, tenemos un condicionamiento muy fuerte para la forma de amar, llegando a ser como lo dice aquel libro “Mujeres y hombres que amamos demasiado”. En este trabajo he llegado a comprender que ese “amar demasiado” no tiene nada que ver con el amor, sino con la devastadora falta del mismo.

Que la mayoría somos seres con profundos miedos y que actuamos desde ahí sin darnos cuenta. Tales miedos son los que nos llevan a engancharnos en relaciones tóxicas, siempre esperando que esa persona nos brinde el amor que estamos necesitando tan desesperadamente y que somos incapaces de darnos a nosotros mismos.

Codependencia y relaciones tóxicas

Empezando a ver.

Algunos puntos importantes en la búsqueda de la recuperación son:

  • Reconocer lo que sucede, reconocer nuestros síntomas y tomar la decisión de sanar nuestras relaciones y nuestras vidas.
  • Curación interior a través de la terapia individual. Buscar ayuda terapéutica, profesional. Afortunadamente hoy, como nunca hay muchos especialistas que se dedican al campo de las relaciones y específicamente trabajan con los asuntos de la codependencia.
  • Grupos de apoyo (12 pasos, codependientes anónimos) y cursos, talleres para cambiar patrones de conducta, trabajar con nuestras heridas de la infancia, con las emociones reprimidas, aprendiendo a manejarlas de forma madura, trabajar con nuestros problemas de comunicación directa y efectiva, etc.
Para iniciar el recorrido hacia la recuperación, es necesario dejar de negar nuestra codependencia, y asumir la responsabilidad de hacerle frente. La mayoría de las personas cuando reconocen estos síntomas en sí mismos, pasan por un período de confusión y decepción penosa. Esta parte dolorosa del proceso no es eterno, pero debemos superarla para encontrar la paz y la serenidad de una vida más sana. Poco a poco se vuelve menos abrumador y confuso: Melody Beatty, La Nueva Codependencia.

En mi propia experiencia personal y como terapeuta, el trabajo con los grupos de 12 pasos, acompañado de terapia psicocorporal (Reichiana) ya sea individual o de grupo y la práctica regular de meditación transforma nuestras vidas de manera sorprendente.

Para mí, los talleres en los que se trabaja la codependencia han sido de gran ayuda, ya que al haber varios participantes, cada quien funciona como pantalla para las demás personas, ayudándonos a entender más de nuestras heridas y de nuestra propia historia.

Además es siempre hermoso compartir el camino del desarrollo y del crecimiento con otras almas.

Kamala

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