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¿Porqué Las Mujeres Aceptan el Abuso Financiero?

Antes de entrar de lleno al tema, veamos algunos ejemplos claros de abuso financiero.

Martha.

Martha trabaja todo el día en una tienda de ropa, tiene 3 hijos y cuando llega a casa se dedica a atenderlos. Su esposo, David, llega un poco más tarde, a veces mucho más tarde. Él espera que la cena esté lista y que Martha lo espere para servirle, esto a veces es más allá de la medianoche.

Martha se levanta diario a las 5 AM para que tener tiempo de hacer todo lo que debe hacer. Su día de descanso de la tienda, es el día que lava, plancha, va al mercado y cocina horas para la semana. En la quincena entrega su dinero a David y solo se queda con lo que necesita para su transporte, todo lo demás es administrado por David. Si ella o los niños necesitan algo, él es quien decide qué es importante y que no.

Juanita.

Juanita no trabaja. Se dedica a las labores del hogar, atiende a Mario y a sus dos hijos. Sofi la menor, le ayuda cuando regresa de la escuela, mientras el hijo, Mario Jr. hace la tarea y sale a jugar con sus amigos toda la tarde. Juanita no tiene idea de la situación financiera de la familia, todo es manejado por Mario quien sale temprano y regresa tarde del trabajo. Nunca pregunta, nunca le dicen, ella solo debe encargarse de las cosas de la casa y los niños y no preguntar más. Si necesita algo, tiene que pedirle al esposo.

Generalmente los Viernes, Mario desaparece, a veces hasta el sábado por la madrugada, pero ella no tiene derecho a preguntar, y si se molesta o reclama, Mario le recuerda, generalmente con lenguaje violento, quien es el hombre de la casa. Él es el que trabaja y ella es la mantenida, ella “no hace nada” así que tiene que aguantar a su marido. Al final como dice su madre: “Es tu cruz hija mía, a todas nos toca cargar una y al menos él te mantiene y no te pega.”

El abuso económico o financiero.

Cuando mencionamos la frase violencia intrafamiliar de forma general lo asociamos con el abuso físico, sin embargo, existe otro tipo conocido como abuso financiero, que es cuando una de las dos partes de la pareja ejerce el control sobre el acceso a todos los recursos económicos, esto crea una dependencia económica de la parte controlada, incapaz entonces de mantenerse a sí misma y creando fuertes dependencias con el controlador.

En general, es el esposo el que maneja las finanzas, obligando a la esposa a casi pedir permiso para hacer uso de los recursos existentes. Es común entonces que la persona controlada ignore incluso el uso que se le da a tales recursos, cantidades, propiedades, etc. Concretamente son conductas que suceden con mayor frecuencia en el marco de las relaciones de pareja, por parte de los hombres hacia las mujeres.

Melissa Jeltsen en un artículo sobre este tema escrito para el Huffington Post menciona:

“Si tu esposo controla las finanzas familiares, y solo entrega una pequeña cantidad de dinero para las necesidades del hogar de forma semanal, no estarás en igualdad de condiciones que él. Si además perdiste tu empleo porque él constantemente te acosaba en el trabajo, llamando todo el día y apareciendo sin advertencia, y no tienes cómo proveer para tus hijos, la idea de irte está, simplemente, muy lejos de tus posibilidades.

En su nuevo libro, la autora Ludy Green declara que el abuso económico es la razón principal por la cual las mujeres no abandonan a parejas abusivas. “El negarle a la víctima el control sobre su propio bienestar económico es un elemento despótico y confinante de violencia intrafamiliar,” escribe en Poniéndole un Fin al Cautiverio Económico: Una guía para la libertad económica.

“¿Por qué se queda en la relación? A pesar de que las apariencias digan lo contrario, la decisión de quedarse no es una decisión en realidad. Ella se queda porque no tiene el poder para irse.”

Estas son situaciones de abuso donde la víctima siendo una persona adulta, permite que esto suceda y llega incluso a aceptarlo como algo “normal”. De alguna forma, esto la hace también responsable de lo que está sucediendo.

¿Por qué una mujer acepta este tipo de abuso?

Estas conductas, tanto del controlador como de la parte controlada o abusada, están basadas en condicionamientos culturales, ideas y creencias que se han transmitido de generación a generación entre mujeres.

Muchas mujeres, incluso aquellas que tienen carrera y desempeño profesional, crecen con la idea de es el hombre el que debe de manejar las finanzas de la casa, ya que son cosas que las mujeres “no entienden” y efectivamente muchas prefieren, a veces por comodidad a veces por miedo a veces por ignorancia, desentenderse totalmente de estos asuntos y de esta forma ellas mismas se atrapan en estos patrones.

Con frecuencia, estas creencias están tan arraigadas en las mujeres que ni siquiera las cuestionan, así las aprendieron de mamá, de las tías, de las abuelas y es simplemente la forma en que las cosas “deben hacerse”. Como en las historias del inicio, las hijas son programadas para lo mismo que hace la madre, aceptar al hombre como el jefe de la casa, sin cuestionar, sin discutir.

Y al crecer, aún si tienen el deseo de salir adelante y no repetir la historia de su madre, sus condicionamientos sobre cómo ser mujer y como relacionarse con los hombres, son tan poderosos que permanecen en el inconsciente, controlando sus vidas y sus formas de relacionarse.

Es importante considerar el tema de la autoestima en la mujer. Si no hay una certeza del valor de nuestra persona y del trabajo, sea cual sea que desempeñamos, nos convertimos en blancos fáciles de este tipo de abusos.

La sociedad y sus ideas tampoco ayudan. Si la mujer se dedica a su casa y a sus hijos, se dice que “no trabaja”, como si todo lo que hace en el hogar y por la familia no fuera importante, simplemente la sociedad, las mujeres mismas muchas veces, y no se diga los hombres, desvalorizan las labores del hogar y los ven como algo que no merece ser remunerado, es lo que las mujeres “deben hacer”.

Esto desgraciadamente es parte de una cultura y costumbre popular y por lo mismo requiere de mucho trabajo y educación para que las mismas mujeres se den cuenta del abuso que viven y busquen formas de salirse de él.

Lo más importante para romper con estos patrones es dejar a un lado el papel de “víctima” y aprender a pararse en sus propios pies.

Cuando una mujer logra adquirir seguridad financiera por ella misma, se empodera, sube su autoestima y es mucho más probable que pueda romper las cadenas que la atan a esta relación abusiva.

Kamala

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